Terapias

Terapia cognitivo conductual

En que consiste la terapia cognitivo conductual

La terapia cognitivo­ conductual (TCC) es una forma de tratamiento psicológico orientada a la acción. En esta el terapeuta y el paciente trabajan en equipo para identificar y resolver problemas.

Esta terapia asume que nuestros pensamientos y sentimientos juegan un papel fundamental en nuestro comportamiento. Por ejemplo, una persona que pasa mucho tiempo pensando en accidentes aéreos, accidentes de pista y otros desastres puede encontrarse evitando los viajes en avión.

Se centra en problemas y dificultades del aquí y ahora. En lugar de enfocarse en las causas de su angustia o síntomas en el pasado, busca maneras de mejorar su estado anímico en el momento presente. Durante la evaluación se ahonda en el pasado del paciente para conocer las variables que han podido propiciar la aparición del problema, pero una vez que disponemos de esta información, nuestro esfuerzo está orientado a mejorar el presente de la persona y, con ello, a contribuir a su bienestar futuro.

Objetivo

El objetivo de la terapia cognitivo ­conductual es enseñar a los pacientes que, si bien no se pueden controlar todos los aspectos del mundo que les rodea, pueden tomar el control de cómo interpretar y manejar las cosas en su entorno. Además, proporciona al paciente, ­dentro de un plazo limitado,­ las herramientas necesarias para mejorar su calidad de vida.

Finalidad

La finalidad de la terapia cognitivo conductual es ayudar a las personas a cuestionarse sus creencias negativas y a pensar de manera más realista, de tal forma que puedan iniciar un cambio psicológico orientado a la mejora personal.

Etapas de la terapia cognitivo conductual

Terapia cognitivo conductual

Beneficios de la terapia cognitivo conductual

La terapia cognitiva conductual esta avalada científicamente y se ha convertido en una terapia cada vez más popular entre los profesionales de la salud. Se ha demostrado que la TCC ayuda a los pacientes a superar eficazmente una amplia variedad de conductas inadaptadas.

Las problemáticas que se intervienen con esta terapia son: ansiedad, depresión, trastorno obsesivo compulsivo, fobias, ataques de pánico, crisis de angustia, control de impulsos, modificación de conducta, trastornos del sueño, adicciones, problemas sexuales y de pareja, inseguridades, autoestima, duelo, etc.

La terapia cognitivo­ conductual ha demostrado ser una alternativa mucho más eficaz y económica que los fármacos para el tratamiento de la ansiedad y de la depresión y, a diferencia del tratamiento farmacológico, no supone ningún riesgo para la salud y no presenta ningún efecto secundario adverso.

Además de reducir los síntomas de ansiedad y depresión y mantener estos cambios terapéuticos a largo plazo, el tratamiento psicológico proporciona otros beneficios en comparación con el tratamiento farmacológico, tales como una mayor adherencia al tratamiento, una disminución significativa del riesgo de recaídas y una elevada tasa de recuperación.

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